Compliance no es un juego, pero jugar lo fortalece
- Mario Schulman |Director
- 17 oct 2025
- 2 min de lectura

En muchas organizaciones, la capacitación en compliance sigue atrapada en el modelo escolar: normas, procedimientos y presentaciones que buscan transmitir “lo correcto”, pero que rara vez logran transformar la manera en que las personas interpretan la realidad y actúan frente a ella. El artículo propone un giro decisivo: deconstruir el aula y reemplazar la lógica del “saber correcto” por experiencias que construyan criterio, juicio y cultura.
La tesis central es que el cumplimiento efectivo no depende solo de la norma, sino de la ficción organizacional que la sostiene. En el texto, “ficción” alude —siguiendo a Harari— a una realidad imaginada que permite que personas que no se conocen cooperen bajo un marco compartido. En términos organizacionales, es la narrativa ética que da coherencia al comportamiento colectivo: valores, creencias y principios que no existen como entidad física, pero que ordenan la acción. Sin esa ficción, la norma queda aislada; con ella, se vuelve vivible.
En un entorno permeable a los desvíos y atravesado por sesgos cognitivos, las organizaciones necesitan algo más que información: necesitan alineamiento activo con esa ficción, una manera común de interpretar la realidad y responder a ella.
Ahí aparece el juego. No como entretenimiento, sino como dispositivo cognitivo y social capaz de activar emociones, conversaciones y reflexiones profundas. El juego permite experimentar dilemas reales, ver el impacto de las decisiones, discutir lo que suele callarse y construir criterios aplicables fuera del tablero. Su potencia radica en que facilita la internalización de valores y la adhesión a comportamientos esperados, fortaleciendo la cultura de integridad.
La experiencia acumulada en múltiples industrias muestra que el uso sostenido de juegos incrementa la demanda de formación por parte de los propios colaboradores.
Compliance no es un juego. Pero jugar —bien diseñado y socialmente compartido— fortalece la ficción organizacional que hace posible el cumplimiento.
.



Comentarios